lunes, 3 de octubre de 2011

escucho


el crugir de la puerta se parece al maullido de los gatos, pero las voces no se detienen, ese momento de descanso es algo especial, brotan los comentarios, los suspiros, los pasos por el taller, y un collage de historias se plasma como música espontánea. 
percuten los objetos, tazas y cubiertos, cruje el celofán de los paquetes de galletas, vibra el arrastre de los asientos y el aroma del café nos reúne en ronda.

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